Dentro de los primeros recuerdos que guardo de una televisión se encuentran los cincuenta watts que recibía cada que intentaba cambiar el canal ya que al aparato le faltaba una perilla y daba unos toques que me dejaban el dedo negro. Por supuesto no había control remoto y dado que la televisión era de bulbos, tardaba una era geológica en prenderse. En la noche se acababa la programación por lo que aparecían unas rayas multicolores cuya función siempre ignoré. Las series eran de una precariedad ejemplar, particularmente las nacionales en las que uno podía observar sin ningún problema como los árboles de la escenografía se movían porque eran de cartón y no de madera.
Los tiempos han cambiado y hoy todo aquel que quiera ser feliz, debe tener una tele más grande que mis malos pensamientos, con pantalla plana y capaz de albergar todos los canales del planeta entre los que se encuentran propuestas tan fascinantes como el que emite desde Xalapa o la televisión gallega. La televisión es una fuente hipnótica que atrapa moscas tendiendo redes sutiles y a veces no tan sutiles. Mi hijo, el niño Frijol, ha empleado más tiempo de su vida frente a Bob Esponja que ante cualquier cuadro docente y cualquier recomendación crítica sobre la pertinencia de realizar otra actividad es recibida como se recibe una plaga de langostas.
Entiendo que este número se dedica de manera monográfica a este invento de la humanidad y se me pide mi opinión que –anticipo -.será apocalíptica.
Los pioneros de esta madre entendieron lo que hay que entender desde el inicio; la televisión es un negocio y no un esfuerzo educativo. Con ello en mente identificaron también que la enorme mayoría de los televidentes son pendejísimos y en consecuencia, generaron propuestas para saciar este apetito por la imbecilidad. Se argumentará que hay excepciones; efectivamente las hay, pero son eso excepciones por lo que siempre es mejor concentrarse en las reglas. Con fines analíticos y por un prurito científico me concentré en la programación de hoy lunes en el canal de las estrellas ya que entiendo que es el de más alta audiencia y me encontré lo siguiente:
Se trasmiten ocho telenovelas, algunas de nombres escalofriantes como “Hasta que el dinero no separe” y “Alma de hierro”. No puedo opinar profundamente ya que no las he visto pero en los cortos de alguna de ellas sale una niña disfrazada como la Chilindrina que se llama “Patito” (¿Patito? Se pregunta dentro de mí eso que se llama sentido del ridículo). Está también el gustado programa “Hoy” con la participación de los filósofos Raúl Araiza y una señora que se llama Andrea Legarreta a la que alguien le extirpó el gen del sentido de la moda. En este caso la esencia del programa gira alrededor de “chismes de famosos” y entonces uno encuentra cosas como “captamos a Fulanito muy alegre en un bar” que traducido al español es que se caía de pedo. Otra nota puede ser “molestaron a Sutanita las declaraciones de Menganita”. Aquí la traducción es que la una mandó a chingar a su madre a la otra por andar opinando.
A esta miseria se agregan programas de concursos en los que a señoras menestoras las hacen tocar animales con los ojos vendados y la más reciente innovación, otros en los que personas comunes (“comunes” es mucho decir pero ni modo) se asocian con artistas para contar chistes, cantar o bailar en un espectáculo de lesa humanidad.
Existe también la barra de películas en las que se nos asestan los fines de semana filmes que se estrenaron en 1954, en el mejor de los casos o las andanzas de la India María arriba de un burro. Los noticieros tienen la misma imparcialidad de un candidato vendido y trasmiten las noticias que consideran no lesionan sus propios intereses por lo que tampoco son –como podría pensarse ingenuamente- una opción informativa cabal.
Ante este panorama no hay más remedio que reconocer que la televisión es una fuente infinita de miseria intelectual que se adoba día con día con las preferencias de los televidentes que se refugian en ella “para soñar” como dice la gente imbécil.
Menudos sueños.
miércoles, 23 de junio de 2010
lunes, 21 de junio de 2010
Diálogos mundialistas (Milenio 2010)
“El futbol es lo más importante de lo menos importante” dicen que dijo Jorge Valdano y es probable que tenga razón; las siguientes semanas el mundo entrará en modo de pausa y nadie se acordará del SME jodiendo la borrega, de puertas derribadas o de gasolinazos a traición…llego el mundial señores.
El próximo mes estaremos invadidos por la veta mamarracha tan conspicua en los mexicanos en estas circunstancias y enfrentaremos los siguientes hechos científicos.
a) “El Compayito”, ese intelectual de Televisa, saldrá a la calle a alburear sudafricanos, hará uno que otro chiste racial y caminará de la mano del Perro Bermudez por los senderos de la imbecilidad mientras ponen apodos dignos del ingenio de Borolas como: “Za-Za..Salcido”.
b) Nuestros jugadores entrarán al estadio y comentarán cosas como: “mira el preciso está sentado al lado de Morgan Freeman”, “No es tsuru, pendejo, se dice “zu-lu” o “No, mi Cuah, Sudafrica no es al Norte”
c) Los quince mil compatriotas que viajen a tierras sudafricanas, tendrán algunos comportamientos anómalos, porque anómalo es, por ejemplo, salir a la calle con un sombrero de Juan Charrasqueado, poniéndoles matracazos a traición a la pobre gente que no le hace daño a nadie. Otra veta nacional será la de arrancarse con “Cielito Lindo” a la menor provocación, embriagarse si no llegamos al quinto partido y agredir algún símbolo nacional con orines.
d) Los horarios matutinos de los partidos generarán otro prodigio; a las 11 de la mañana uno será testigo de gente que en lugar de huevos motuleños desayunó ron Potosí por lo que la ciudad estará llena de beodos a horas que no son horas. Ello seguramente tendrá un efecto pernicioso en el tránsito de la ciudad, que se matizará por el nada desdeñable hecho de que la productividad nacional decaerá en 20% de acuerdo a un reciente reporte, lo que nos califica limpiamente como unos huevones y desobligados.
e) La bipolaridad de Aguirre se exacerbará en función de los resultados; si nos va bien, saldrán los anuncios esos donde casi casi nos compara con Suecia y todo es posible, a la primera derrota, en cambio se reactivara la idea de que México es un país jodido y sin el menor remedio.
f) La misma bipolaridad aplicará al noble y esforzado pueblo mexicano; los jugadores tienen la oportunidad de regresar a que les hagan sus estatuas como la de Juanitos i cumplen, en caso contrario deberán tramitar asilo político por el riesgo que los reciba una turba mienta madres a huevazos en el aeropuerto.
g) Durante un mes seremos recetados con muy interesantes reportajes en el que algún mequetrefe nos dirá cosas como: “esto es un león”, “las chozas zulus, están hechas de guano fermentado” o “una de las costumbres locales es comer campamochas” mientras vemos al protagonista metiéndose a la boca algo que a todas luces se aprecia repugnante.
h) Un reciente reporte demuestra que México es el segundo equipo más chaparro del mundial, sólo superado por los Chilenos, ello provocará que se nos aseste ad nauseaum, mamarrachadas como “táctica fija”, “juego aéreo” y un concepto denominado “carrilero” que ignoro qué significa, pero suena dominguerón.
Un elemento más en este sainete es la “consulta” kamikaze que la Presidencia de la República realizó para saber si le dábamos permiso a Felipe de faltar a clases. Es un monumento al cohetero; si va, como ya se anunció, le mentarán la madre por dejar un país que se deshace para observar los pasecitos a la red, si se queda, le dirán que no es un buen mexicano y que los deja solos en los momentos importantes. El peor escenario es que asista al estadio y pierda México porque entonces su poder saladaor quedará de manifiesto. Pero así es el brainstorm de los Pinos. Dios
El humor que tenga cuando lea estas líneas, querido lector, será una función directa del resultado de México que jugó el viernes pasado pero que no lo había hecho cuando Jairo Calixto me pidió esta nota. Si perdimos le ruego sea benevolente, si la victoria nos sonrió, lo veo en el Ángel (soy el pelón de barbita).
El próximo mes estaremos invadidos por la veta mamarracha tan conspicua en los mexicanos en estas circunstancias y enfrentaremos los siguientes hechos científicos.
a) “El Compayito”, ese intelectual de Televisa, saldrá a la calle a alburear sudafricanos, hará uno que otro chiste racial y caminará de la mano del Perro Bermudez por los senderos de la imbecilidad mientras ponen apodos dignos del ingenio de Borolas como: “Za-Za..Salcido”.
b) Nuestros jugadores entrarán al estadio y comentarán cosas como: “mira el preciso está sentado al lado de Morgan Freeman”, “No es tsuru, pendejo, se dice “zu-lu” o “No, mi Cuah, Sudafrica no es al Norte”
c) Los quince mil compatriotas que viajen a tierras sudafricanas, tendrán algunos comportamientos anómalos, porque anómalo es, por ejemplo, salir a la calle con un sombrero de Juan Charrasqueado, poniéndoles matracazos a traición a la pobre gente que no le hace daño a nadie. Otra veta nacional será la de arrancarse con “Cielito Lindo” a la menor provocación, embriagarse si no llegamos al quinto partido y agredir algún símbolo nacional con orines.
d) Los horarios matutinos de los partidos generarán otro prodigio; a las 11 de la mañana uno será testigo de gente que en lugar de huevos motuleños desayunó ron Potosí por lo que la ciudad estará llena de beodos a horas que no son horas. Ello seguramente tendrá un efecto pernicioso en el tránsito de la ciudad, que se matizará por el nada desdeñable hecho de que la productividad nacional decaerá en 20% de acuerdo a un reciente reporte, lo que nos califica limpiamente como unos huevones y desobligados.
e) La bipolaridad de Aguirre se exacerbará en función de los resultados; si nos va bien, saldrán los anuncios esos donde casi casi nos compara con Suecia y todo es posible, a la primera derrota, en cambio se reactivara la idea de que México es un país jodido y sin el menor remedio.
f) La misma bipolaridad aplicará al noble y esforzado pueblo mexicano; los jugadores tienen la oportunidad de regresar a que les hagan sus estatuas como la de Juanitos i cumplen, en caso contrario deberán tramitar asilo político por el riesgo que los reciba una turba mienta madres a huevazos en el aeropuerto.
g) Durante un mes seremos recetados con muy interesantes reportajes en el que algún mequetrefe nos dirá cosas como: “esto es un león”, “las chozas zulus, están hechas de guano fermentado” o “una de las costumbres locales es comer campamochas” mientras vemos al protagonista metiéndose a la boca algo que a todas luces se aprecia repugnante.
h) Un reciente reporte demuestra que México es el segundo equipo más chaparro del mundial, sólo superado por los Chilenos, ello provocará que se nos aseste ad nauseaum, mamarrachadas como “táctica fija”, “juego aéreo” y un concepto denominado “carrilero” que ignoro qué significa, pero suena dominguerón.
Un elemento más en este sainete es la “consulta” kamikaze que la Presidencia de la República realizó para saber si le dábamos permiso a Felipe de faltar a clases. Es un monumento al cohetero; si va, como ya se anunció, le mentarán la madre por dejar un país que se deshace para observar los pasecitos a la red, si se queda, le dirán que no es un buen mexicano y que los deja solos en los momentos importantes. El peor escenario es que asista al estadio y pierda México porque entonces su poder saladaor quedará de manifiesto. Pero así es el brainstorm de los Pinos. Dios
El humor que tenga cuando lea estas líneas, querido lector, será una función directa del resultado de México que jugó el viernes pasado pero que no lo había hecho cuando Jairo Calixto me pidió esta nota. Si perdimos le ruego sea benevolente, si la victoria nos sonrió, lo veo en el Ángel (soy el pelón de barbita).
sábado, 19 de junio de 2010
Disfraces zoofílicos (El Financiero 2007)
Cuando pensé que lo había visto todo con respecto al pinche halloween me encontré con la siguiente nota en el periódico El Universal que reproduzco íntegra dado su enorme valor antropológico y si no ayúdeme, querido lector, a juzgar porque creo que el asunto me rebasa: "Aproximadamente 7% de los dueños de mascotas adquirieron un disfraz para sus animalitos en este Halloween, un aumento de 3% con respecto del año pasado (cifras de Estados Unidos), de acuerdo con la Asociación Americana de Manufactura de Productos para Mascotas. Si planeas unirte a la tendencia, ten en cuenta, antes que nada, la comodidad y seguridad de tu peludo amigo al hacerlo. Aquí te damos algunas recomendaciones a) Ten cuidado de no atar los lazos y hebillas en forma apretada, porque podrían bloquear el paso del aire y provocar asfixia. b) Comprueba que el animal pueda moverse libremente y que el traje no restrinja su visión ni su oído. c) No dejes que tu mascota roa o mastique el disfraz, puede contener tintas tóxicas y otros químicos. d) Comprueba que el material del que está hecho no sea inflamable. e) Procura que tu compañero se acostumbre a su traje de Batman poniéndoselo a ratos unos días antes de la festividad; la noche de Halloween no se lo dejes puesto por mucho tiempo. f) Un disfraz que tenga algunas franjas o detalles fluorescentes, como el de un esqueleto por ejemplo, que reflejen la luz, será mejor si vas a pasear a tu mascota de noche. g) Si tienes un perro, sácalo sólo con su correa, hay muchas distracciones esa noche. h) Una advertencia final, no dejes que se acerque a velas o veladoras encendidas, el disfraz puede encenderse y causarle quemaduras graves."
Muy bien, las sorpresas, por lo menos para mí son múltiples; la primera es que si consideramos, de acuerdo al reciente censo, que la población de Estados Unidos ronda los 300 millones de personas podemos asumir, siguiendo un cálculo elemental que existen 23.7 millones de imbéciles que disfrutan poniéndole gorritos a sus mascotas…son muchos millones se trate de quien se trate. Los consejitos ofrecidos son absolutamente congruentes con el coeficiente intelectual de los destinatarios. Por ejemplo el de no asfixiar a la comadreja con un lazo en el pescuezo. Otras son limitaciones porque si la señora Montgomery de Huntintongville Illinois, decide disfrazar a su loro huasteco de fantasma tendrá que hacerle orejeras para que el pájaro pueda escuchar. Se pide que se evite que el animal roa o mastique su disfraz para que no se intoxique y sin embargo el consejo más importante y predecible no se da; si yo fuera una mascota y viera venir a mi amo con una capa del conde Drácula que me quiere poner a huevo, no solo lo roería, le sacaría los ojos a chingadazos. Por supuesto tuve una visión; el traje de Batman acomodado en el cuerpo regordete de Adam West ya me parecía en sí mismo espantoso y ahora imaginarlo en el puerco espín del vecino me produce sensaciones varias, la dominante por supuesto es que hay que tener una forma benigna de retardo mental para tal idea. Se advierte de ponerle a la mascota algo así como huesos del cuerpo fluorescentes, supongo que para evitar un atropellamiento si entender que éste ya se dio en el momento de la disfrazadera. La idea de ponerle la correa al perro es críptica ya que se trata de una noche con “Muchas distracciones”. En efecto cualquiera puede perder la concentración si al caminar por las banquetas de Alabama se encuentra con una boa constrictor disfrazada de momia que podría parecer el bastón de yeso de gigante del Monte.
En fin, no entiendo nada como es costumbre. Los disfraces siempre me han parecido ridículos y cuando la gente los aplica a sus mascotas invariablemente pienso en lo mal que está el mundo. A los 23 millones que velan armas con una máscara de Frankestein para su marmota mis saludos y el deseo más sincero de que sigan felices en sus lugares natales. Mientras se queden allá y yo permanezca en estas tierras no tendremos ningún problema.
Muy bien, las sorpresas, por lo menos para mí son múltiples; la primera es que si consideramos, de acuerdo al reciente censo, que la población de Estados Unidos ronda los 300 millones de personas podemos asumir, siguiendo un cálculo elemental que existen 23.7 millones de imbéciles que disfrutan poniéndole gorritos a sus mascotas…son muchos millones se trate de quien se trate. Los consejitos ofrecidos son absolutamente congruentes con el coeficiente intelectual de los destinatarios. Por ejemplo el de no asfixiar a la comadreja con un lazo en el pescuezo. Otras son limitaciones porque si la señora Montgomery de Huntintongville Illinois, decide disfrazar a su loro huasteco de fantasma tendrá que hacerle orejeras para que el pájaro pueda escuchar. Se pide que se evite que el animal roa o mastique su disfraz para que no se intoxique y sin embargo el consejo más importante y predecible no se da; si yo fuera una mascota y viera venir a mi amo con una capa del conde Drácula que me quiere poner a huevo, no solo lo roería, le sacaría los ojos a chingadazos. Por supuesto tuve una visión; el traje de Batman acomodado en el cuerpo regordete de Adam West ya me parecía en sí mismo espantoso y ahora imaginarlo en el puerco espín del vecino me produce sensaciones varias, la dominante por supuesto es que hay que tener una forma benigna de retardo mental para tal idea. Se advierte de ponerle a la mascota algo así como huesos del cuerpo fluorescentes, supongo que para evitar un atropellamiento si entender que éste ya se dio en el momento de la disfrazadera. La idea de ponerle la correa al perro es críptica ya que se trata de una noche con “Muchas distracciones”. En efecto cualquiera puede perder la concentración si al caminar por las banquetas de Alabama se encuentra con una boa constrictor disfrazada de momia que podría parecer el bastón de yeso de gigante del Monte.
En fin, no entiendo nada como es costumbre. Los disfraces siempre me han parecido ridículos y cuando la gente los aplica a sus mascotas invariablemente pienso en lo mal que está el mundo. A los 23 millones que velan armas con una máscara de Frankestein para su marmota mis saludos y el deseo más sincero de que sigan felices en sus lugares natales. Mientras se queden allá y yo permanezca en estas tierras no tendremos ningún problema.
viernes, 18 de junio de 2010
Mi primer mes en tuiter (Etcétera 2009)
Como he dicho en números anteriores mis recelos defensivos contra las “redes sociales” eran inumerables. Me es difícil entender como la gente le dice a otros que no tiene el gusto de conocer cosas como que “no traigo para el estacionamiento” o “”no me han llamado”, que no le interesan ni al propio emisor. Sin embargo después de un mes “tuiteando” (como dicen en jerga) me di cuenta que mi análisis era superficial (como todos los que hago).
El invento, según sus diseñadores, era nomás para que la gente contara en 140 caracteres lo que estaba haciendo. Por supuesto como todo, se salió de proporción de inmediato. En Twitter se recrean día a día las conductas sociales más conspicuas. Hay, por ejemplo hijos de la chingada (en jerga “trolls”) cuya única misión en la vida es putear al que se mueva. Los hay consignatarios y entonces si uno le da un recargón a AMLO, caen en jauría y se ponen a joder con cosas como “cuál es tu proyecto de nación” hasta que uno entra en coma defensivo. Otros no tienen ideología…probablemente tampoco cerebro ya que gratuitamente empiezan a tirar cañazos a discreción. Twitter ha permitido que estos neuróticos expresen algo que antes solo podían hacer dando puñetazos al aire. Afortunadamente hay un antídoto que es bloquearlos (el equivalente cibernético de un tapabocas).
En esta cosa hay también seductores y seductoras; ellas ponen fotos en posición de decúbito dorsal y ojos de “quieroquemellevesalacama” desgraciadamente existe una correlación asombrosa entre tanta belleza y las imbecilidades que escriben como: “me duele la nuca, ¿un masaje?”. De inmediato y como mosca a la miel caen docenas de ofrecidos sin pensar, lo que pienso yo y que es que probablemente se trata de un pervertido Indonesio. Ellos lo que hacen es decir cosas como: “Pienso en la inmensidad y pienso en ti”. Dios
Pero esa es la parte superficial, en twitter hay aquellos que tienen cientos de seguidores (Twittstars” en jerga) (odio la pinche jerga) esos son pesos pesados y entre ellos hay periodistas, gente ingeniosa o celebridades. Ahí se aprecia un poco más el poder de esta herramienta. Platicando con Mario Campos, compañero de páginas en Etcétera, me hizo ver que muchos periodistas interactúan en tiempo real a través de twitter, lo que elimina la unilateralidad de las noticias y las formas de comunicarlas. Ello en sí mismo es una tendencia que seguramente está siendo analizada ya que diversos medios han entrado al congal de twitter, lo mismo que anunciantes (a los que hay que bloquear de inmediato, porque uno no se interesa en una felación o un carrito de golf).
Un problema, nada menor, es la velocidad de la información. Hace unas semanas corrió en twitter la noticia de que un niño de seis años iba solo en un globo. Venían los reportes “ya aterrizó el globo”, “no hay niño” y todo mundo en la pendeja conteniendo el aliento. Luego se supo que nunca hubo un niño en el globo lo que redituó entonces en una limpia pérdida de tiempo. Otro caso más personal ocurrió cuando alguien dijo que Federico Arreola, el intelectual de izquierda y yo habíamos peleado. Pronto se cazaron apuestas y retos, sin que nadie se tomara la molestia de averiguar que Arreola y yo no nos conocemos de nada, lo que devino en vodevil.
Twitter es también una oda a la vanidad, uno puede apreciar como la gente haría lo que fuere por ganar seguidores que le den popularidad. Es probable que sean veinte minutos de fama o que encontremos verdaderos líderes de opinión. No lo sé pero resulta escalofriante ver algunas charlas en las que se ofrecen literalmente las nalgas con tan noble fin. Otro problema es la adicción, uno se pregunta ¿si esta gente está atenta a la muerte de Chabelo o al trasero de Alejandra Guzmán a qué hora trabaja?, tampoco lo sé pero sería sensato ver los índices de productividad nacional y ver si su caída se relaciona con esta emergencia de comunicación.
En fin seguiré “tuiteando”, esquivando madrazos y tratando de comprender los misterios de una vida tecnológica que no me fue dada (pero eso ya es muy evidente)
El invento, según sus diseñadores, era nomás para que la gente contara en 140 caracteres lo que estaba haciendo. Por supuesto como todo, se salió de proporción de inmediato. En Twitter se recrean día a día las conductas sociales más conspicuas. Hay, por ejemplo hijos de la chingada (en jerga “trolls”) cuya única misión en la vida es putear al que se mueva. Los hay consignatarios y entonces si uno le da un recargón a AMLO, caen en jauría y se ponen a joder con cosas como “cuál es tu proyecto de nación” hasta que uno entra en coma defensivo. Otros no tienen ideología…probablemente tampoco cerebro ya que gratuitamente empiezan a tirar cañazos a discreción. Twitter ha permitido que estos neuróticos expresen algo que antes solo podían hacer dando puñetazos al aire. Afortunadamente hay un antídoto que es bloquearlos (el equivalente cibernético de un tapabocas).
En esta cosa hay también seductores y seductoras; ellas ponen fotos en posición de decúbito dorsal y ojos de “quieroquemellevesalacama” desgraciadamente existe una correlación asombrosa entre tanta belleza y las imbecilidades que escriben como: “me duele la nuca, ¿un masaje?”. De inmediato y como mosca a la miel caen docenas de ofrecidos sin pensar, lo que pienso yo y que es que probablemente se trata de un pervertido Indonesio. Ellos lo que hacen es decir cosas como: “Pienso en la inmensidad y pienso en ti”. Dios
Pero esa es la parte superficial, en twitter hay aquellos que tienen cientos de seguidores (Twittstars” en jerga) (odio la pinche jerga) esos son pesos pesados y entre ellos hay periodistas, gente ingeniosa o celebridades. Ahí se aprecia un poco más el poder de esta herramienta. Platicando con Mario Campos, compañero de páginas en Etcétera, me hizo ver que muchos periodistas interactúan en tiempo real a través de twitter, lo que elimina la unilateralidad de las noticias y las formas de comunicarlas. Ello en sí mismo es una tendencia que seguramente está siendo analizada ya que diversos medios han entrado al congal de twitter, lo mismo que anunciantes (a los que hay que bloquear de inmediato, porque uno no se interesa en una felación o un carrito de golf).
Un problema, nada menor, es la velocidad de la información. Hace unas semanas corrió en twitter la noticia de que un niño de seis años iba solo en un globo. Venían los reportes “ya aterrizó el globo”, “no hay niño” y todo mundo en la pendeja conteniendo el aliento. Luego se supo que nunca hubo un niño en el globo lo que redituó entonces en una limpia pérdida de tiempo. Otro caso más personal ocurrió cuando alguien dijo que Federico Arreola, el intelectual de izquierda y yo habíamos peleado. Pronto se cazaron apuestas y retos, sin que nadie se tomara la molestia de averiguar que Arreola y yo no nos conocemos de nada, lo que devino en vodevil.
Twitter es también una oda a la vanidad, uno puede apreciar como la gente haría lo que fuere por ganar seguidores que le den popularidad. Es probable que sean veinte minutos de fama o que encontremos verdaderos líderes de opinión. No lo sé pero resulta escalofriante ver algunas charlas en las que se ofrecen literalmente las nalgas con tan noble fin. Otro problema es la adicción, uno se pregunta ¿si esta gente está atenta a la muerte de Chabelo o al trasero de Alejandra Guzmán a qué hora trabaja?, tampoco lo sé pero sería sensato ver los índices de productividad nacional y ver si su caída se relaciona con esta emergencia de comunicación.
En fin seguiré “tuiteando”, esquivando madrazos y tratando de comprender los misterios de una vida tecnológica que no me fue dada (pero eso ya es muy evidente)
miércoles, 16 de junio de 2010
Sobre la entrada anterior
Los auto guayabazos, ése arte nacional, son ligeramente mamarrachos, pero respeté a cabalidad el blog que da cuenta de mi entrada a tuiter, editarlo sería traicionero, así que grazie a @ingelinux
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