miércoles, 16 de junio de 2010

Sobre la entrada anterior

Los auto guayabazos, ése arte nacional, son ligeramente mamarrachos, pero respeté a cabalidad el blog que da cuenta de mi entrada a tuiter, editarlo sería traicionero, así que grazie a @ingelinux
Fedro

Mi primer día en tuiter (cortesía de @ingelinux)

El día de hoy, con la complicidad de Mario Campos, trate de convencer a Fedro Carlos Guillén durante la transmisión de Antena Radio “Primera Edición” para que publique un libro con sus tweets, que a decir verdad, que son geniales. La modesta respuesta de Fedro fue que ‘tal vez resultarían aburridos’, lo cierto es que son harto ingeniosos, irreverentes y divertidos.

Mientras, busco métodos mas creativos de convencerlo, le pedí permiso de publicar nuevamente algunos de sus ‘pios’ (como recordaran ya había publicado la entrada “La vida de Pepe el Toro en 6 actos de 140 caracteres” también con los microblogs de Fedro Carlos en Twitter). En la entrada de hoy, compartimos, es decir Fedro Carlos y su servidor, su primer día en Twitter.

Recibí muchas sugerencias en el sentido de acomodar todo contenido de Twitter en secuencia cronológica, así que en la medida de lo posible trato de respetar el orden cronológico. También, he categorizado algunos de los tweets de Fedro: “Dios mío”, “Misterios” y otros que ya verán.

Primer día, Experimentando con Twitter

No sé qué madres hago aquí… \\12:56 PM Oct 13
Entré a esta madre a rastras, no lo sé usar. Soy un desadaptado \\1:11 PM Oct 13
Siempre he pensado que esta cosa es para decir “las albóndigas estaban buenas” o “no coman tacos del Chupacabras”. Ya veremos \\1:19 PM Oct 13
Definitivamente padezco una forma benigna de retardo mental…esta madre crece y ya me siento presionado por decir algo lúcido. Mierda \\1:40 PM Oct 13
Por ejemplo, veo monitos y fotos sugerentes y luego @´s, no tengo ni idea de quién manda los mensajes, pero ya encendí una veladora. \\1:42 PM Oct 13
Media hora 100 seguidores y ya me regañaron… que no he agradecido y que no acepte a todos, porque esta madre se congestiona. Grazie. \\1:52 PM Oct 13
Explicaciones…”Jairo es un twistar” (madre mía) “eres famoso” jaja. En fin gracias Jairo y nomás x joder yo sigo a quien me siga (bolero) \\2:09 PM Oct 13
Balance 1 hora de esta cosa…ya me regañaron, vi mujeres semidesnudas, caricaturas japonesas y mentadas de madre. Sigo con mi veladora \\2:23 PM Oct 13
By the way…no he escrito nada ni medianamente lúcido. Estoy como un maorí al que le explican que hay cosas que vuelan y se llaman aviones \\2:24 PM Oct 13
Ganando tiempo… me sudan las manos y siento un varicocele inguinal. Mejor asesto mi blog http://fedrocarlosguillenbl… \\2:53 PM Oct 13
“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba ahí” Monterroso. Nunca le he entendido y sospecho de los que dicen que lo entienden. \\3:06 PM Oct 13
Acabo de confirmar de manera dolorosa que Pati Chapoy tiene el mismo coeficiente intelectual que mi burro de planchar. Dios mío \\3:10 PM Oct 13
Aparentemente ya estoy tuiteando (eso me dijeron). Es notable como uno puede hacer cosas que no entiende \\3:11 PM Oct 13
¿Al PRI? Naaa, en realidad el “cuento” de Monterroso no tiene que ver con eso, lo que nunca he sabido es con que sí \\3:19 PM Oct 13 in reply to celiaram
Mierdaaa¡¡¡¡¡¡¡¡ se fue la luz y volvió. Eso me pasa por andar cuestionando las políticas públicas. Mejor me largo. Gracias a todos \\4:02 PM Oct 13
PD: Si estoy en este desmadre es por la terquedad de Delfina, la hago responsable de cualquier pendejada que escriba. Abur \\4:05 PM Oct 13
Tengo la sospecha de que producen calvicie, impotencia primaria y prostatitis \\3:20 PM Oct 13 in reply to SUPERBECKSY
Cuan profundo interés sociológico por entender la pendejez humana… que es inconmensurable \\3:22 PM Oct 13 in reply to mdelco
Ya aprendí a responder hermano…lo de mi pendejez, es un mito del Partido Verde. Nos escuchamos el viernes \\3:54 PM Oct 13 in reply to mariocampos
Esto es sólo el principio. Mañana publicare otras entradas igual de geniales. Si has estado siguiendo a Fedro Carlos y/o a Mario Campos, ya te enteraste de la apuesta para el clásico del fútbol mexicano Águilas del América vs Chivas del Guadalajara. De cualquier forma, mañana te pongo al tanto. Ah!!! Si escuchas Antena Radio “Primera edición” ya sabes que Mario Campos, a pesar de su inteligencia es un Chiva, si no sabías, pues ya te enteraste.

Si quieres leer mas de Fedro Carlos Guillén puedes entrar a su blog: “Litóbolos”. Por cierto, lánzate por su novela “Soñé con Rocío Durcal”, yo todavía no voy por ella, pero voy a hacerlo antes de que entre en vigor el aumento a los impuestos, claro, sin que se de cuenta mi esposa (que es la que administra los tres pesos que ganó).

martes, 15 de junio de 2010

De Títulos (El Financiero 1998)

Para Jan: el único niño que conozco que le gusta ir a Vips
El otro día estaba yo muy sentadito y en estado de coma oyendo una plática en un lugar público cuando escuché algo que me regresó a este mundo: de cada mil estudiantes que ingresan a la primaria, sólo doce obtienen un título profesional. ¿Por qué? Supongo que hay respuestas obvias como la de que muchos estudiantes no pueden continuar por la necesidad imperativa de encontrar trabajo. Sin embargo, no estoy pensando en ellos al escribir este artículo, sino en todos los que logran acabar la carrera y nunca se titulan. En esos casos -descartando por supuesto a los que son huevones legítimos- el asunto es de procedimiento. Veamos un ejemplo concretito.
Cuando acabé la carrera emprendí un viaje de juventud en el que además de conocer mundo, el suceso más notable fue el de un negro que intentó besarme en la noche de Navidad. A mi regreso me embarqué en la aventura de la (pinche) tesis, evento del que todavía no me repongo.
Dos eran las variables que hicieron el asunto diabólico; la primera es que yo era un muchacho bastante huevón que pasaba las tardes lamentándose de no avanzar en su trabajo, la segunda variable era mi asesor: un señor que no tenía pelos en la lengua y era más estricto que el señor Scrooge. Yo le entregaba cada solsticio una versión y el me la devolvía llena de rayones que me deprimían un mes. Una vez me lo encontré en el cine y me escondí atrás de una butaca para no darle la cara.
Finalmente terminé y entonces inicié los trámites administrativos que son tan sencillos como el funcionamiento del motor stearling. Lo primero era agarrar a cinco incautos que: a) quisieran leer la tesis; b) la corrigieran; c) firmaran 214 copias y d) tuvieran el suficiente humor para ir al examen. Desde luego no fue fácil pero finalmente lo logré. El siguiente paso era que las autoridades universitarias hicieran mi revisión de estudios. Por algún misterio que debe tener que ver con el sindicato, el trámite duraba dos meses... y dos meses duró. En la constancia mi nombre estaba incorrectamente escrito por lo que hubo que esperar otros veinte días a que el estúpido que creía que me llamaba Pedro, pusiera una F en lugar de la P.
Luego se les perdió la foto de mi certificado de secundaria, en consecuencia tuve que regresar a la escuela, saludar a los maestros que yo había visto jovenazos y ya eran unos viejitos llenos de recuerdos, como el del día que el maestro de Radio se tragó un diente, y llevar una fotografía reciente por lo que en el documento oficial resultante se hizo constar que terminé la secundaria a los quince años y como prueba de ello se agregó la imagen de un hombre de bigote y pelón.
El siguiente trámite fue más sencillo, simplemente tenía que ir a las bibliotecas, central y de mi facultad, a pedir un vale de no adeudo de libros. Digo que era sencillo porque la única vez que visité ambos recintos fue para pedir dichos documentos.
Luego, hubo que mandar a imprimir la tesis. Fui a República del Salvador que era más barato y encargué veinte ejemplares, de los cuales hubo que entregar uno a cada sinodal, uno a las bibliotecas y uno a todo aquel inocente que se dejara. Era muy divertido encontrar a la gente en la calle y preguntar ¿qué te pareció la tesis?.
El último trago amargo fue el examen al que se presentaron los sinodales, me hicieron preguntas que ellos consideraban interesantes y yo causales de infarto. Tiré la pantalla donde proyectaba mis transparencias y me fui a mi casa a festejar.
¿Que se titulan doce estudiantes de cada mil? Pues el asunto no cambiará si los criterios universitarios no entienden que los egresados van por un papelito y no a ganar la batalla de Guadalcanal. He dicho (por segunda vez).

lunes, 14 de junio de 2010

De bancos (El Financiero 2001)

Mi experiencia en materia bancaria es tan vasta como la que poseo acerca de la literatura noruega del siglo XIV, los bancos son para mí un mundo misterioso que ha evolucionado desde la idea genial de algún emprendedor consistente en pagarle a alguien por guardar su dinero, hasta instituciones todopoderosas llenas de ventanales y jergas inaccesibles como cetes, tasa líder o rendimientos líquidos. Al igual que usted, querido lector, he tenido que asistir a los bancos con el propósito de realizar algún trámite ineludible. Normalmente se llega a una especie de gusano en el que la gente madrugadora ya está haciendo cola. Uno toma el turno que le corresponde y se dispone a esperar. El tiempo normalmente es el mismo que tomaría armar un vehículo compacto por lo que la sugerencia es llevarse las obras completas de Tolstoi. Cuando uno finalmente llega al último de espera se inicia la cacería de un foquito que se prenda y apague indicando la caja que está disponible. El ejercicio supone una presión equivalente a la que sufren los estudiantes japoneses ya que normalmente la gente que viene atrás se encuentra tan exasperada que si uno no reacciona en tres segundos, viene un codazo y la indicación de a donde dirigirse. El contacto con el cajero o cajera es normalmente equívoco ya que se realiza a través de un vidrio blindado de dos pulgadas que si bien evita que los rateros se lleven la lana, no es precisamente un artefacto que favorezca la comunicación (en una ocasión entendí que la cajera me decía: “¿es usted el efectivo?”).
En una de cada tres ocasiones el cheque no se puede cambiar por razones diversas; que van desde la falta de una identificación adecuada hasta que las firmas no coinciden pasando porque “no hay sistema”, esta última explicación es muy funcional ya que, a diferencia de no poseer la credencial de elector o haber firmado el cheque en estado de ebriedad, le asigna una responsabilidad decisiva al éter y contra eso no hay manera de sentirse agraviado.
Con el sistema bancario han ocurrido cosas muy curiosas; originalmente era propiedad de señores muy ricos a los que les dio el supiritaco de su vida el día que López Portillo anunció que la banca se nacionalizaba, para el ciudadano común (es mi categoría) la decisión no era clara y probablemente obedecía a que los banqueros eran una punta de desleales a la Nación. Posteriormente quedó claro que los que se habían clavado la lana eran justamente los gobernantes y Miguel de la Madrid decidió enmendar la situación volviendo a vender los bancos. Me explican que éstos fueron una ganga y permitieron que gente con los talentos de Cabal Peniche o El Divino armaran su patrimonio y el de diez generaciones de sus sucesores. Luego vino la crisis y entonces el gobierno decidió “rescatar” a los bancos que se iban a pique, para ello tomó el dinero que todos nosotros pagamos y anunció la medida como un acto de protección a favor de los ahorradores y no de la banca. Aquí empiezan los misterios; tengo conocencias que babeaban bilis cuando se anunció el subsidio a la leche liconsa pero no veo una reacción equivalente cuando el gobierno decide sacar del arroyo a un grupo de banqueros a los que en muchos casos nomás les faltaba el antifaz y el saco.
Acto seguido vino la apertura; de pronto uno entra a una cosa que se llama Scotia Bank o BBV que quiere decir que existen Bilbao y Vizcaya (esta última opción tiene la virtud de recordarnos las clases de geografía). La última noticia que recibí es que Banamex será vendido por 12 mil millones de dólares y supuse, como lo haría cualquier persona que no es idiota, que si el gobierno le dio lana a Banamex para sobrevivir, la lana regresaría al erario, pero nones, no hay regreso ¿por qué? Porque a nadie se le ocurrió. La noticia se complementa con el anuncio de que la operación está libre del pago de impuestos y finalmente la cereza del pastel nos la ofrecen las tasas de interés que pagan los bancos por los ahorros (una porquería) y los que cobran a los usuarios de tarjetas (un robo).
Y luego se quejan.

sábado, 12 de junio de 2010

Las buenas costumbres (El Financiero 2004)

Lo primero que llama la atención sobre los buenos modales es que parecen diseñados por alguien perverso que le encanta andar jodiéndole la vida a la gente. Parecería que todo aquello que es cómodo, subvierte las reglas y las buenas costumbres y entonces uno se vuelve un ezquizofrénico que vive una vida de leproso si es que quiere estar a las alturas de la etiqueta social que es lo más parecido a una armadura desde los andares de Enrique IV.
Pongamos el primer ejemplo; el arroz es un grano muy nutritivo que los mexicanos solemos comer con chicharitos y ejotes en diversas variedades, algunas de ellas muy caldosas. Evidentemente el instrumento más útil para comer este item es una cuchara ya que así se evita sacarle el ojo de un chicharazo al comensal vecino o dejarse la camisa como muestrario de productos del campo. Sin embargo, las reglas proponen que este difícil arte de comer arroz se haga con un tenedor que evidentemente no es un artefacto diseñado para ese efecto. El día que usé cuchara para comer arroz recibí cuatro miradas asesinas que me dejaron francamente apabullado, con la cola entre las patas y arroces en las comisuras.
Javier Marías es evidentemente un escritor notable que ha dado muestras consistentes de su calidad literaria. Lo anterior me parece inapelable y me cuento entre sus lectores más frecuentes. Sin embargo, hay algunos rasgos de este buen hombre que se dejan ver en entrevistas o en sus colaboraciones periodísticas que, me parece, delatan a un hombre intolerante y gruñón. Las más recientes muestras se han publicado en El País Semanal, la revista que acompaña los domingos al periódico del mismo nombre. Hace algunos números el señor Marías se le fue encima a todos los que utilizan un sombrero o cachucha y no se lo quitan en el momento de sentarse a una mesa. Al respecto diré que el asunto no solo me parece menor, sino me vale simplemente madre. De hecho los calvos del mundo utilizamos gorras para evitar que se nos ase la piel de la coronilla y nada veo de malo en sentarse en una mesa con nuestra cachucha, al contrario creo que de esa manera se evita el riesgo de un indeseable pelo en la sopa.
Pero Javier Marías continúa con esta batalla en defensa de las buenas costumbres y en una artículo reciente se refiere a la patanería y a una madre llamada “señoritismo”. Dice don Javier –aparentemente muy molesto: "Es posible que la prensa se ocupe sólo de las ocasiones bufas, pero, por lo que nos transmite, cada vez que un político está “distendido” o con el micrófono abierto cuando lo creíamos cerrado, asistimos a un despliegue de patanería. Vimos a Aznar quitarse la chaqueta en La Habana mientras el Rey, a su lado, aguantaba el calor con la suya puesta; luego, plantar los pies sobre una mesa en imitación de otro gárrulo de Texas; en imitación de sus señora, cruzar las piernas en audiencia con el Papa..."
Hasta aquí la cita. Entiendo que cuando la temperatura en un país tropical alcanza los cuarenta grados a la sombra, lo más natural –a menos que se padezca una forma benigna de retardo- es no solo quitarse la “chaqueta” sino encuerarse si es menester, que alguien tome como una patanería aligerarse de ropa cuando hay calor es simplemente barroco y poco saludable para nuestros humores corporales. Luego viene el asunto de subir las patotas en la mesa lo cual –de acuerdo a todos los angiólogos que conozco- es muy útil para favorecer la circulación sanguínea. Yo, que lo hago a cada rato, no puedo entender en qué consiste la ofensa pero supongo que se relaciona con alguna forma medieval que nos obliga no solo a no subirlas, sino por lo visto, tampoco a cruzarlas enfrente del Papa. Dudas varias: ¿se pueden cruzar las piernas con alguien que no sea el Papa? ¿por qué mantenerlas como señorita recatada, con el consecuente esfuerzo muscular, es mejor que pasar una por encima de la otra?. Misterio
Después de todo esto me queda claro que seguiré leyendo a Marías con la misma admiración de siempre pero en cuanto a sus consejos de etiqueta, me reservo el derecho a continuar mi vida en calidad de patán... pero contento.